¿Qué es el Trekking?
Trekking se refería en su origen a las marchas que los alpinistas realizaban para llegar a los campamentos base en las expediciones al Himalaya.
Hoy en día, este término se ha generalizado y es aplicado a todo tipo de recorrido o ruta realizada por personas amantes de la naturaleza. Una excursión a pie por parajes lejanos o poco frecuentados, durmiendo en refugios, y permitiendo conocer nuevos paisajes, nuevas gentes, en contacto directo con el medio natural.
Se llama también excursionismo de largo recorrido (más de un día). Existen en España gran cantidad de itinerarios y rutas atrayentes, pero no tenemos por qué detenernos aquí. Los Andes, el Nepal, etc, son lugares muy apreciados por los senderistas más veteranos.
Una variante muy relevante del trekking es el senderismo. Su práctica consiste en la realización de recorridos por rutas ya prefijadas (delimitada por señales) y que contengan un especial valor cultural o paisajístico. Existen dos tipos de senderos: de gran recorrido (más de 6 días) y de pequeño recorrido (menos de ese tiempo).
Fuente:cabrasalmonte.mforos.com
Vestimenta
Como para todo deporte o hobbie, se necesitan implementos apropiados, ya sea para comodidad, como para seguridad.
Vestimenta:
- Ropa cómoda para caminar.
- Ropa de abrigo e impermeable.
- Botas de trekking de media caña o caña alta.
- Gorro de abrigo.
- Muda de ropa de repuesto, en especial calcetines.
- Mochila fuerte y cómoda.
- Anteojos para sol con filtro UV.
- Bastones tipo esquí para caminar (opcional).
Entrada a Vallecito
Listos para empezar nuestro Trekking
Desplazamiento en terrenos dificiles
Existen diversas técnicas para poder progresar o desplazarse por terrenos difíciles al aire libre, técnicas que pueden usarse ocasionalmente en senderismo o trekking, y que son muy usadas en montañismo (andinismo o alpinismo) de media y alta montaña. Aquí listamos dichas técnicas en función de los terrenos más comunes con los que podemos encontrarnos durante una actividad de marcha en el medio terrestre.
Pastos o vegetación baja
El principal problema que puede tener caminar por un terreno de pastos o vegetación baja que no podamos evitar pisar, es la posibilidad de resbalar si esta está húmeda (por el rocío) o mojada, riesgo que evidentemente se incrementa cuanto mayor el desnivel del terreno. Por lo tanto, habrá que tener en cuenta, tanto en subida como en bajada:
- Evitar las cuestas muy mojadas si hay otra alternativa, si el lugar al que caeríamos en caso de patinar es muy alto, peligroso, etc., o si está lloviendo.
- Pisar con toda la superficie del calzado posible.
- Marchar en zigzag.
- Mantener una velocidad de marcha comedida.
- Agarrarse a la vegetación cuando sea posible en pendientes muy pronunciadas, donde sea necesario trepar o destrepar para mantener un mejor equilibrio.
Rocas grandes (bloques o canchales)
Cuando hay rocas grandes, producto de minerales duros (granito, gneis, etc.) el camino suele ser transitable. Pero como siempre, hay que tener en cuenta algunas cuestiones para no cometer errores que podrían desembocar en accidentes graves en caso de caída:
- Se puede ir pasando de roca en roca, a condición de tener cierto manejo del equilibrio, y elegir las rocas más grandes, lo más cercanas posibles entre sí y de apariencia más estable. Si esto se hace bien, será lo más parecido a una caminata normal en cuanto a continuidad, e incluso se irá más rápido en bajada, cuando la inercia ayuda.
- Para lograr lo anterior, hay que tratar de formarse un recorrido mental de los próximos pasos a seguir, divisando el camino más lógico antes de llevarlo a cabo (tarea del Guía en caso de ir en grupo, y camino lógico que el resto debe limitarse a seguir).
- En caso de tener que saltar para unir dos rocas, hay que prestar atención a la amortiguación, y no tratar de hacerlo de llevar una mochila muy cargada (riesgo de esguinces de tobillo, rodilla, etc.). Si la piedra oscila bajo nuestros pies, hay que abandonarla rápidamente saltando a otra.
- De ser necesario, podremos usar las manos para ayudarnos. Un bastón o un piolet también pueden ser útiles para tener un mayor equilibrio, sobre todo si se transporta un peso considerable a la espalda.
- Nunca debemos pararnos junto con otra persona en la misma roca.
Rocas chicas (acarreos o pedreras)
Un terreno plano lleno de rocas chicas (más chicas que una pelota de handball o balonmano) consecuencia de minerales blandos (conglomerado, calizas, etc.) suelen ser fáciles de transitar, aunque cazadoras para las articulaciones. Sin embargo, si estas se encuentran tapizando una pendiente, la cuestión ya se complica más. Por lo tanto:
- Subir no es imposible, pero degrada mucho este tipo de suelos, además de ser fatigoso (a cada paso hay pequeños derrumbes bajo nuestros pies que nos vuelven en alguna medida al punto anterior).
- Bajar cuando las piedras son chicas, aunque es fácil (puede hacerse deslizándose, clavando los talones, sobre todo sobre cantos rodados chicos) también impacta gravemente a este suelo, erosionándolo en demasía.
- Por lo tanto, hay que evitar los acarreos en pendiente de ser posible.
- En caso de usarlos igualmente, hay que cerciorarse de que otras personas o grupos no transitan por el lugar a donde irán a caer las piedras producto de nuestros miniderrumbes. Incluso si no hay nadie abajo, pero si hay una senda, calle, ruta, etc., más vale buscar una ruta alternativa que no lo ensucie.
- Hay que evitar las piedras grandes apostadas sobre las chicas: pueden resbalar bajo nuestro peso.
- También hay que evitar bajar o subir en línea recta, para no precipitar rocas, si vamos en grupo.
- Al frenar, en las bajadas (coleando o derrapando, clavando los talones de las botas), hay que hacerlo dando un paso o salto al costado, para que la pequeña avalancha de piedras que nos sigue no nos alcance de lleno.
Zonas empinadas
La diferencia entre trepar y escalar radica en que la escalada lo marca el nivel de dificultad. Se supone que el trepar puede ser algo normal en ciertas rutas de montañismo en las que no es de uso obligado los aseguramientos que se utilizan en rutas de escalada. Así, para trepar también usamos las manos además de los pies, pero no iremos asegurados.
Por eso es importante saber reconocer el límite a partir del cual trepar excede el riesgo que podemos afrontar, y pasa ya la frontera de la escalada. Para determinar esto hay que considerar, entre otras cosas, la inclinación de la pendiente, el tipo de roca (dura o blanda), el largo de la subida (tamaño o cantidad de "largos" [1]), nuestro nivel físico y de ejecución técnica de escalada, el calzado que llevemos (zapatillas de escalada o gatos, de montaña, normales, etc.) junto con las consecuencias de una posible caída (¿podremos frenarla o no? ¿serían fatales?).
- Subir no es imposible, pero degrada mucho este tipo de suelos, además de ser fatigoso (a cada paso hay pequeños derrumbes bajo nuestros pies que nos vuelven en alguna medida al punto anterior).
La técnica específica de trepado por terrenos empinados o escapados que obliguen al uso de apoyos con las manos, básicamente se resume en los siguientes puntos:
- Como siempre, mantener el centro de gravedad de forma tal que su eje recaiga sobre el centro de los puntos de apoyo (los pies). Las pies estarán separados aproximadamente a la altura de los hombros mientras nos movemos, con una anchura no menor que la de las caderas mientras estamos estáticos.
- Sostener nuestro peso con las piernas, nunca con los brazos. Los brazos-manos se usan para mejorar el equilibrio, y para hacer en todo caso progresos puntuales que no podamos realizar a base del uso de fuerza de piernas.fuente:
andinia.com